LUIS GONZALO SEGURA: «LA CORRUPCIÓN CAMPA A SUS ANCHAS EN EL EJERCITO»

* La democracia no ha llegado a los cuarteles, que siguen impregnados de ideología ultra y donde la cúpula militar maneja presupuestos millonarios sin control y en beneficio de unos pocos. Lo dice este teniente, ahora un proscrito para el Ejército.

** Luis Gonzalo Segura, el teniente que ha aireado los interiores del Ejército, ha sido expulsado de las Fuerzas Armadas.


Transcripción del artículo del "EL PERIÓDICO", por Juan Fernandez: 
http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/luis-gonzalo-segura-corrupcion-campa-sus-anchas-ejercito-4349727

El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura de Oro-Pulido lleva 15 meses viviendo en el ojo del huracán. O quizá es más correcto llamarle exteniente. En la primavera del año pasado publicó la novela Un paso al frente, donde denunciaba las corruptelas y abusos de poder con los que, según él, se manejan los altos mandos militares. Contar lo que nunca se había contado hasta ahora sobre los cuarteles le ha costado seis meses de arresto y una orden de expulsión de las Fuerzas Armadas. Se la notificaron hace tres semanas, justo el día que publicaba su segunda novela, Código Rojo (Destino), donde se sirve del género negro para seguir sacando a la luz las sombras más negras del estamento militar. En Defensa le consideran un proscrito, pero él se ha propuesto cambiar el Ejército español de arriba abajo. Sus acusaciones apuntan alto.


-En sus libros describe los cuarteles como la cueva de Alí Babá.

-En el Ejército la corrupción campa a sus anchas con total impunidad. A mí, por denunciarlo, me han expulsado, pero lo llamativo es que nadie ha respondido a las acusaciones que hago. Me han expedientado por insubordinación, no por mentir. Todavía nadie me ha explicado por qué en los cuarteles hay contabilidad B, por qué hay puertas giratorias entre la cúpula de Defensa y las empresas de armamento, por qué soportamos una deuda de 40.000 millones en armamento inservible y cuyo gasto solo vale para engordar unos cuantos bolsillos.

-Vayamos por partes. ¿En el Ejército hay contabilidad B?

-Hasta el último soldado de la última unidad sabe que en cualquier cuartel hay fondillos para pagar detalles que no figuran en ningún lado. Pero vaya usted a preguntar de dónde sale ese dinero y dónde se registra, que le dirán que eso no se pregunta. Lo grave no es eso, que son pocos euros. Lo grave es comprobar, como yo he comprobado, que el 40% del material informático del Ejército no se corresponde con lo que hay inventariado. ¿Dónde está lo demás? ¿De dónde salió el dinero con el que se pagó lo que hay y no aparece en los papeles?

-¿En qué consiste esa deuda de 40.000 millones de la que habla?

-En hacer aviones que no vuelan, como el A400M que se estrelló en Sevilla recientemente; submarinos que no flotan, como el S80; carros de combate como los Leopard, que no caben en los aviones de transporte y solo pueden usarse en la península ibérica, no sé, por si nos atacan Portugal o Andorra. Nadie controla cómo se gasta el dinero en armamento en nuestro país. Nadie. Todo lo decide la cúpula de Defensa mediante operaciones opacas que solo benefician a unos cuantos. Pero de esto no se habla, como tampoco se habla de las puertas giratorias del estamento militar.


-Cuente.

-Aquí nadie explica por qué el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el general Carlos Villar Tarrau, fue fichado por la empresa Santa Bárbara, con la que poco antes cerraba contratos. O por qué el jefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante general Sebastián Zaragoza Soto, colgó el uniforme para convertirse en asesor de la empresa naval militar Navantia. Pero claro, de qué nos extrañamos, si tenemos a la zorra cuidando de las gallinas.

-¿A quién se refiere?

-Al ministro de Defensa, Pedro Morenés, que está vinculado a empresas de fabricación de armas. Sin ir más lejos, las bombas de racimo que se lanzaron en Libia contra la población civil provenían de esas firmas. No lo digo yo, lo dice el New York Times. Pero en España no se habla de esto. Ni de que el gasto en armamento se ha multiplicado por cuatro desde el 2011, en plena crisis. Ni de la estructura que tiene nuestro Ejército, hipertrofiada en sus cúpulas. Tocamos a dos soldados por cada oficial, es un disparate. Demasiada gente dedicada a dar y transmitir órdenes y muy poca trabajando, y además mal pagada.

-Con las acusaciones que hace, no me extraña que no tenga amigos en la cúpula militar.

-Pero no es por hacer estas denuncias por lo que me arrestaron, sino por decir públicamente cosas como que dejaría el Ejército antes de cumplir la orden de intervenir en Catalunya.

-¿Exactamente qué dijo?

-Algo lógico y natural: que el Ejército español no puede intervenir en Catalunya, en ninguno de los escenarios que pudieran darse, y que si un superior me lo mandara, antes que cumplir esa orden abandonaría mi puesto. ¿Se imagina qué le habría pasado a un teniente inglés que hubiera dicho esto mismo sobre Escocia? Allí el ministro de Defensa habría salido a apoyarle, porque es obvio que un Ejército no está para eso.

-Ya sabe lo que dice la Constitución: las Fuerzas Armadas son las garantes de la unidad territorial del Estado.

-Ese artículo, el octavo, debería suprimirse. Porque un Ejército no tiene esa misión por sí mismo, al margen de la sociedad, sino porque se lo manda la sociedad. El problema es que hemos dejado que los militares operen al margen del país. El Ejército funciona como un Estado dentro del Estado.

-¿Quién es el responsable?

-Todos, y aquí incluyo a los partidos nacionalistas e independentistas. Cuando les oigo decir que ellos no quieren saber nada del Ejército, que eso es un estamento español que no les incumbe, les recuerdo que ellos también pagan de sus bolsillos esa institución. Deberían interesarse en lo que pasa en los cuarteles. Y no pienso solo en el dinero.

-¿A qué se refiere?

-Las fuerzas progresistas de este país han permitido que una serie de señores de ideología ultra, la misma que hace 40 años, se atrincheren en el Ejército y hagan y deshagan a su antojo. No comprendo cómo les han regalado ese espacio a personajes tan peligrosos, ultras y corruptos. Hoy, la ideología franquista sigue mandando en los cuarteles.

-¿Aspira a un Ejército que sea más de izquierdas?

SEnDAspiro a un Ejército plural, como es el país. Pero las Fuerzas Armadas actuales no son un reflejo de la sociedad. Si la ideología ultra apenas representa un 1% en las urnas, le aseguro que en la cúpula militar supera el 90%. Yo no conozco a ningún general de mentalidad progresista, y he tratado a muchos. La mayoría de los mandos provienen de familias con varias generaciones de militares a sus espaldas, que han ido a colegios especiales y han mamado esa mentalidad ultra toda su vida. Esto perpetúa en el estamento militar los peores vicios durante generaciones.

-¿Diría que el Ejército no ha madurado al mismo ritmo que el resto del país en los últimos 40 años?

-Es obvio que no. El Ejército no ha vivido la Transición. Aquí, después del 23-F se acordó que los militares podían hacer lo que quisieran en los cuarteles mientras siguieran allí sin molestar, y así nos va. Ya es hora de que eso cambie.

-¿Usted por qué se hizo militar?

-En mi familia había antepasados militares y en el 2002, que fue cuando entré, pensé que me alistaba a una institución moderna y avanzada. Ingenuamente, creí que el Ejército español había pasado por lo mismo que el alemán, que en los años 70, con la guerra ya lejana, depuró sus mandos de todos los reductos del pasado y creó unas fuerzas armadas a base de universitarios y técnicos.

-¿Y qué encontró?

-Desde el principio vi cosas que no me gustaban. Luego, según ascendí, comprobé que la corrupción estaba incrustada en lo más profundo de la institución. Al principio no puedes negarte a participar en lo que ves, hasta que empecé a sentirme como un mafioso más y decidí plantarme. Un día, un brigada me pidió que fuera al domicilio de un general a instalarle una red de fibra para su familia. Le dije que me lo pidiera por escrito y a partir de ese momento me convertí en un personaje incómodo.

-¿No denunció a sus superiores lo que veía?

-Claro que sí, pero no hicieron nada. Luego acudí a la justicia militar, y pasó lo mismo. Ya sabe lo que le ocurrió a la comandante Zaida [Cantera].

-¿Qué busca?

-No busco nada para mí. Ni siquiera pido una pensión, como pedía Zaida. Solo aspiro a que las ideas ilustradas entren en los cuarteles. Que haya auditorías, transparencia, contrapesos, fiscalización. Ahora mismo estoy fuera, pero seguiré luchando en los tribunales europeos y no pararé hasta volver al Ejército y echar a los que lo han convertido en su coto privado.


Entradas populares de este blog

EL BANCO SUIZO DRESDNER BANK INFORMA QUE RAJOY AVALÓ A BARCENAS PARA QUE TENGA SU CUENTA BANCARIA.

LAS CAÍDA EN LAS ENCUESTAS DEL "PP" OBLIGA A RAJOY A MENTIR.